El inicio de una nueva actividad profesional conlleva una serie de trámites que has de hacer antes de comenzar tu andadura como emprendedor. Ten en cuenta que hay pasos comunes a cualquier actividad y otros, específicos de cada sector.

Lo primero es darte de alta como empresario en el epígrafe fiscal asociado a tu profesión y, posteriormente, en la Tesorería de la Seguridad Social
En ambos casos tendrás que registrarte como autónomo aunque, tu cuota mensual puede variar en función de tus circunstancias y de las bonificaciones existentes en ese momento.

PERSONA FÍSICA


VENTAJAS:
1. Los trámites iniciales son más sencillos
2. Puedes comenzar a trabajar en 24/48 horas desde que inicias el proceso de alta
3. Los costes de puesta en marcha son inferiores a los de la Sociedad


DESVENTAJAS:
1. Respondes con todos tus bienes ante deudas contraídas durante tu actividad empresarial
2. Estás obligado a presentar RENTA (además de los tributos asociados al desarrollo de tu profesión)
3. El Impuesto sobre la Renta es progresivo, por lo que, cuanto mayor sea tu beneficio, más alto será el porcentaje de tributación

SOCIEDAD

 

VENTAJAS:
1. La responsabilidad está limitada, a priori, al capital social
2. El impuesto sobre sociedades tiene un tipo impositivo fijo.
3. Mayor facilidad, en principio, para acceder a financiación bancaria
4. La imagen comercial es más profesional
DESVENTAJAS:
1. Costes Iniciales más elevados
2. Trámites más complejos
3. Necesidad de más documentación al comenzar

CONCLUSIONES

En el 90% de los casos, sería recomendable empezar como persona física, salvo que haya motivos comerciales o financieros que sugieran lo contrario, (o no vayas a empezar solo sino con un socio), ya que, es más barato y su puesta en marcha es más ágil que en el caso de las sociedades

Una vez que tu negocio comience a generar beneficios sustanciosos te podrías plantear la posibilidad de crear una sociedad, siendo la forma jurídica más común la Sociedad Limitada (SL) o Sociedad Limitada Unipersonal (SLU), aunque, esto último, tendría que ser objeto de estudio, ya que existen diferentes formas jurídicas, cada una con sus peculiaridades, y sería conveniente hacer una evaluación para determinar cuál de ellas se ajusta mejor a ti.